Se sugiere que los docentes al desarrollar los temas si lo requiere, brindarles a los niños imágenes, formas, texturas, entre otros, que los niños conozcan, para que se den cuenta que todo lo que perciben se encuentra en su entorno.
Los docentes deben de ayudar a que los niños desarrollen un pensamiento crítico acerca de lo que perciben, es decir para que puedan discernir y diferenciar lo que observan, ya sea en el color, forma, textura, si es 2D o 3D. Así se contribuye a que el niño pueda aprender más.
Los niños no solo deben de aprender a que todo de su entorno es lo que se puede percibir con sus sentidos, sino también enseñarle a ser más crítico acerca de la realidad en la que vive. Tendrán otras representaciones mentales del lugar en donde habitan.
Una actividad cuando aún son pequeños para poder distinguir las texturas es trabajar con materiales que los niños ya lo han visto, por ejemplo, un pedazo de algodón, arena pegada en una hoja y una hoja bond. Con esto se podrá diferenciar las texturas y para mejorarlo se les debe de pedir a los niños como una actividad de exploración, buscar otras texturas con los objetos de su casa. Así ya se trabajaría también la construcción de los propios conocimientos de los niños mediante la exploración.